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Éste es el
embalse de Sallente, situado a unos 1.500 m de altitud. Aquí, o a la otra
banda del embalse, dejas el coche para comenzar la ascensión a pié ... a no
ser que sea verano y funcione el funicular y pagues media subida para sentir
otras sensaciones. A mi, como me dan yu-yu estas cosas, ya me está bien no
sea época del turismo. |
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Dándote la vuelta y alzando la vista te
maravillas con el salto del Torrent de Sallente ... de repente observas a
su
derecha una especie de columpio gigante de acero, los pilares del funicular,
acompañado de su guardián, la edificación para épocas veraniegas, la
inevitable huella eterna del hombre. |
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Entre
la Central eléctrica de Cabdella y el embalse de Torrent de
Sallente pasas, como de incógnito, bordeando a buscar el camino que se
encuentra con el de la otra vera del embalse para alcanzar la canal
de Pigolo. Eso sí, amendradito del ruido que hace el paso de la
electricidad sobre tu cabeza y por la imponente presencia de las torres que
aguantan su autopista. |
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Para superar esos monstruos
eléctricos hay que encarar la canal de Pigolo con valentía, cosa fácil
de conseguir por un sendero serpentuoso, pero cómodo, para asumir el
desnivel. |
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Cuando alcanzas
la planicie de las alturas te das la vuelta y ves el pasado como lo que es,
pasado. |
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Y miras al futuro como lo que es ... un
acúmulo de presentes. |
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Presentes que hay
que atravesar, Vivir ... |
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... Si quieres saber que hay en el futuro,
Vivir el futuro. |
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Y éste siempre te
sorprenderá. De unas ruinas vigilantes del Estany Gento a una
edificación moderna con fondo de fantasía. |
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A su lado el omnipresente funicular de
Cabdella, que en bajada vertiginosa deja a los peatones en el parking. |
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Pasando de largo
el funicular te topas con este cartel que te indica la dirección para
alcanzar los distintos collados y el refugio de Colomina, lugar hacia
el que vamos. |
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Siguiendo el sendero un poco más arriba te
encuentras, con sorpresa, la antigua vía para transportar el mineral en
vagonetas. Hasta el Jaegger se queda alucinado ... |
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... y más cuando observamos la belleza del paraje
por el que trasncurre, haciendo cosquillas al Estany Tort. |
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Con cierta
anticipada nostalgia te despides de la vía para alcanzar un poquito más de
altura y con ella ... |
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... el refugio
de Colomina! (2.395 m). |
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Paso de largo
para intentar hacer una foto del refugio con el Estany de su mismo nombre
... solo sale una puntita :( |
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Me centro en el
refugio y al abrir el portón exterior nos topamos con un cartel que advierte
del peligro del fuego en un refugio de madera. |
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Adentrándonos en
él vamos recorriendo, asombrados por su grandeza, sus diferentes estancias
en el interior de una simulada frágil construcción de madera reforzada por unos vientos de acero (aún
así da la impresión de moverse con el aire). Acoge en su interior un
salón, una enorme cocina de invierno y unas limpias estancias con sus camas
preparadas. Todo esto a disposición del huésped cuando no hay nadie para
recibirle. |
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En el recorrido
por el interior del refugio llegamos hasta la puerta y observamos como una
nube se nos va viniendo encima. Estamos a casi 2.400 m de altura, en
noviembre, hemos subido con las capelinas puestas para no calar nuestras
vestimentas con la fina lluvia que nos acompañaba ... cuando lo suyo es que
en estas épocas fuese nieve. En fin, sea lluvia o nieve, sea normal o no,
mejor bajamos antes de calarnos ... la nube nos acompañó a pocos metros
sobre nuestras cabezas bajando al mismo ritmo que nosotros ... nos mojamos
poquito :) |